Cuando era niño en los años 90, siempre me animaban a esconder mis audífonos. Ahora, como profesor de alumnado sordo, puedo llevar mi cubierta de bobina Auzi al trabajo y transmitirles justo el mensaje contrario. El equipo fue increíblemente amable, atento y servicial durante todo el proceso. Se nota cuánto cariño ponen en todo lo que hacen. ¡Me encanta!
